“Me encuentro en situación de calle por decisión propia”. Eso fue parte de lo que Thae Ignacia Loiza Galaz, exconcejala de Graneros electa por el Partido por la Democracia (PDD), les dijo a los detectives que el pasado lunes la encontraron cubierta con cartones en la intersección de Huérfanos con Bandera, en pleno centro de Santiago.
Testimonios de quienes siguieron de cerca la búsqueda, expedientes judiciales y la declaración de la propia Loiza —a la que accedió la Unidad de Investigación de Bío Bío— reconstruyen los turbulentos últimos años de la mujer que estuvo desaparecida durante 12 días.
El consumo problemático de alcohol y drogas habría sido el detonante de un periplo que comenzó el 5 de agosto pasado, cuando decidió abandonar el departamento de una amiga en Ñuñoa con rumbo desconocido.
Encontrarla obligó a la policía recrear sus últimos movimientos prácticamente desde cero. Entrevistas a familiares, amistades y compañeros de trabajo, junto con la revisión de cámaras de seguridad, permitieron descartar la participación de terceros.
—Durante el tiempo que estuvo sin ser ubicada, tuvo conflictos con clientes de La Piojera. Cuando estaba bajo los efectos del alcohol y drogas se transformaba en una persona muy violenta. Había que encontrarla lo antes posible —revela una fuente de Bio Bío Investiga que conoció de cerca el proceso de búsqueda.
Ruta investigativa
La búsqueda comenzó con la reconstrucción del círculo más cercano de la exconcejala. De acuerdo con fuentes conocedoras de la indagatoria, los detectives entrevistaron a familiares, amistades, exparejas y compañeros de trabajo, con el objetivo de levantar un perfil que permitiera establecer dónde podía estar y en qué condiciones había desaparecido.
Fue en esas diligencias que surgieron antecedentes hasta entonces desconocidos para parte de su familia. Quienes siguieron de cerca la investigación aseguran que los testimonios permitieron acreditar que la mujer enfrentaba un consumo problemático de alcohol y drogas, un elemento que terminaría siendo clave para orientar la búsqueda.
Los policías establecieron, además, que hasta poco antes de desaparecer trabajaba en una hamburguesería de La Florida y que se alojaba en el departamento de una amiga en Ñuñoa. Según las mismas fuentes, la relación entre ambas se había deteriorado, principalmente, por episodios asociados al consumo.
El análisis de cámaras de seguridad permitió descartar tempranamente la intervención de terceros. Los registros mostraron que el 5 de agosto la exconcejala salió sola y caminando desde el inmueble. No fue obligada a abandonar el lugar ni abordó algún vehículo en las inmediaciones, según explican quienes tuvieron acceso a las diligencias.
La revisión de imágenes, sin embargo, tuvo dificultades. Cuando los detectives comenzaron a reconstruir su recorrido ya había transcurrido cerca de una semana y varias cámaras privadas habían eliminado sus registros por falta de capacidad de almacenamiento. Aun así, las secuencias disponibles permitieron establecer que su salida había sido voluntaria.
Con esos antecedentes, los investigadores comenzaron a ubicar a sus contactos en Santiago y Graneros. La cooperación de la Brigada de Ubicación de Personas resultó fundamental para elaborar una cronología y determinar que la mujer ya no contaba con un domicilio estable ni con una red de apoyo cercana.
Un dato entregado durante las entrevistas terminó por concentrar los esfuerzos en Santiago Centro. De acuerdo con fuentes ligadas al procedimiento, distintas personas aseguraron haberla visto deambulando por el casco histórico de la capital, información que coincidía con registros obtenidos de cámaras y con antecedentes aportados por inspectores municipales.
El operativo final reunió a cerca de una docena de detectives, distribuidos en distintos equipos, además de funcionarios municipales y personal de Carabineros. Tras revisar cámaras y recorrer diversos puntos del centro, la mujer fue localizada en la intersección de Huérfanos con Bandera, cubierta con cartones y en situación de calle.